¿Funciona de verdad la terapia de luz roja o es solo una moda?

Últimamente ves la luz roja y el infrarrojo en todas partes: en redes sociales, en gimnasios, en centros de estética... y es normal preguntarse si es ciencia real o solo la última tendencia de bienestar. La respuesta corta: la ciencia detrás de la terapia de luz roja e infrarroja (lo que los expertos llaman fotobiomodulación o PBM) lleva décadas estudiándose, y es bastante más sólida de lo que parece a primera vista.

En este artículo te explicamos, longitud de onda por longitud de onda y sin exagerar ni un poco, qué dice realmente la investigación científica sobre la luz roja y la infrarroja: qué puede hacer por tu piel, tus músculos y tu sueño, y qué todavía está por confirmarse.

Nota: este artículo resume el estado general de la investigación científica sobre las distintas longitudes de onda de luz. No es una afirmación sobre la eficacia de un producto concreto ni sustituye el consejo de un profesional médico.

Porque la ciencia detrás de esto, la llamada fotobiomodulación (PBM), es más precisa, establecida y al mismo tiempo más fascinante de lo que se piensa. En el post del blog obtendrás una visión general del estado actual de la investigación, longitud de onda por longitud de onda, para ofrecerte valiosos impulsos para tu recuperación diaria.

Nota: Este artículo describe el estado general de la investigación científica sobre longitudes de onda de luz. No constituye una declaración sobre la eficacia individual de un producto específico y no sustituye el asesoramiento médico.

¿Cómo actúa la luz roja en tu cuerpo?

La luz es energía pura, pero tu ojo solo capta una parte mínima de ella: la franja visible, entre los 380 y los 700 nanómetros (nm). Justo después empieza el infrarrojo cercano, que ya no puedes ver, pero tu cuerpo sí lo nota.

Entre los 480 y los 1060 nm hay una franja que los científicos llaman la "ventana óptica": aquí la piel deja pasar la luz con más facilidad, así que penetra más profundo en el tejido que en otras longitudes de onda cercanas [1]. Es precisamente esta capacidad de llegar más adentro lo que hace que esta franja sea tan interesante para la ciencia — y la razón por la que vas a ver estos números (nm) a lo largo del artículo.

¿Sirve también la luz azul o verde, o solo la roja?

La luz visible de onda corta —la azul y la verde— se queda en las capas más superficiales de la piel, entre uno y tres milímetros [2]. Esto es lo que sabemos de cada una:

- Luz azul (400–470 nm aprox.): en laboratorio se ha visto que frena el crecimiento de la bacteria Cutibacterium acnes, la que favorece el acné, así que puede ayudar a reducir visiblemente las bacterias de la piel [3]. Pero tiene truco: es la señal más fuerte para tu reloj interno. De día te activa — pero de noche frena la melatonina, la hormona del sueño [4]. Por eso, si quieres dormir bien, evita la luz azul (pantallas incluidas) por la noche, y resérvala para la mañana.
- Luz verde (525 nm aprox.): es el terreno más nuevo de investigación. Hay estudios que apuntan a efectos prometedores sobre las células de tejidos y huesos, a través de receptores de luz específicos [5], aunque todavía es un campo que está creciendo.

¿Para qué sirve exactamente la luz roja en la piel?

La luz roja llega un poco más profundo que la azul o la verde — entre dos y cinco milímetros [2] — y es, con diferencia, la longitud de onda más estudiada de todas. Si buscas un efecto visible en tu piel, es la protagonista.

¿Qué hace exactamente? Estimula la producción natural de colágeno, el "relleno" natural de tu piel. En los estudios, las personas tratadas con luz roja mostraron una piel con mejor textura frente al grupo que no recibió tratamiento [6].

Y no es solo para el día: la luz roja por la noche ayuda a tu cuerpo a liberar melatonina, lo que se traduce en más calma y mejor calidad de sueño [7]. A diferencia de la luz azul de las pantallas, la roja no descoloca tu reloj interno — de hecho, tu nivel de melatonina se recupera más rápido bajo luz roja que bajo luz azul [8]. Así que si haces algo con luz roja antes de dormir, no te desvela: puede incluso ayudarte a dormir mejor.

¿Y la luz infrarroja? ¿Es lo mismo que la roja?

No, no es lo mismo — y es una distinción importante. La luz infrarroja cercana es invisible para el ojo, pero llega más profundo que la roja, justo a las zonas que más lo necesitan tras un día largo o después de entrenar: los músculos y las articulaciones [1, 2]. Precisamente estas longitudes de onda (810, 830 y 850 nm) son las que utiliza nuestra gama InfraGlow para llevar esta tecnología a tu rutina diaria en casa.

¿Te recuperas más rápido con ella? Aplicarla antes o después de hacer ejercicio puede ayudar a tu recuperación [9], y varias revisiones de estudios confirman que los músculos se regeneran notablemente más rápido, reduciendo la sensación de fatiga [10].

¿Y si te duelen los músculos? Los estudios muestran que el infrarrojo cercano puede aliviar notablemente el dolor muscular, y que la fuerza vuelve antes a los músculos cansados [11].

También se ha estudiado para la piel: combinaciones de luz LED e IRED a 630 y 850 nm han demostrado ser un método eficaz, seguro y sin dolor para el rejuvenecimiento óptico de la piel [14].

¿Hay tecnologías de luz aún más potentes?

Sí, y aquí es donde la ciencia todavía está escribiendo el capítulo final. Cuando alargamos aún más la onda de luz (940 y 1060 nm), el agua de tu tejido reacciona de forma distinta: en teoría estas ondas penetran incluso más hondo, pero de manera más suave [1].

Vamos a ser honestos: los datos sobre estas longitudes de onda tan largas son todavía más escasos que los que tenemos sobre la luz roja clásica, que lleva décadas de estudios detrás. Para los 940 nm ya hay resultados interesantes, y para los 1060 nm se baraja incluso una teoría fascinante — que la luz podría actuar directamente sobre tus células a través del agua que contienen [12] — pero es una vía que todavía necesita más investigación antes de confirmarse del todo.

Entonces, ¿merece la pena?

La investigación deja algo bastante claro: la vitalidad y el buen aspecto no vienen de un truco mágico, sino de un cuerpo que descansa y se recupera bien — y la luz roja e infrarroja puede ser una ayuda real en ese proceso.
Resumiendo lo que dice la ciencia hasta hoy:
- 630–850 nm (roja e infrarroja cercana): el rango con más respaldo científico para la elasticidad de la piel, el rejuvenecimiento, la regeneración muscular y la recuperación celular [6, 7, 10, 11, 14].
- 480 nm (azul): efecto refrescante en superficie, ideal por la mañana, evítala de noche [3, 4].
- 525 nm (verde): campo emergente, con resultados prometedores en tejidos profundos [5].
- 940 y 1060 nm: mucho potencial teórico, pero aún en fases iniciales de investigación [1, 12].

Al final, se trata de escuchar a tu cuerpo, soltar la tensión acumulada del día a día y darle pequeños empujones para que se recupere.


Preguntas frecuentes sobre la terapia de luz roja


¿Cuánto tiempo hay que usar la luz roja al día?
La mayoría de estudios trabajan con sesiones de entre 10 y 20 minutos por zona. Más tiempo no significa más resultado.

¿Es segura para los ojos? La luz roja e infrarroja de baja intensidad se considera segura para uso general, pero la exposición directa y prolongada en los ojos no está recomendada sin protección adecuada.

¿Cada cuánto se hacen las sesiones? Depende del objetivo, pero la constancia es clave: varias sesiones a la semana suelen dar mejores resultados que una sesión intensa y esporádica.

¿La luz roja ayuda a dormir? Los estudios sugieren que sí, especialmente si se usa por la noche, ya que no interfiere con la producción de melatonina como lo hace la luz azul [7, 8].

Fuentes

  1. de Freitas, L.F. y Hamblin, M.R. (2016) 'Mecanismos Propuestos de Fotobiomodulación o Terapia de Luz de Bajo Nivel', IEEE Journal of Selected Topics in Quantum Electronics, 22(3), pp. 348–364. doi: 10.1109/JSTQE.2016.2561201.
  2. Avci, P. et al. (2013) 'Terapia de Láser (Luz) de Bajo Nivel (LLLT) en la Piel: Estimulante, Curativa, Restauradora', Seminars in Cutaneous Medicine and Surgery, 32(1), pp. 41–52. doi: 10.12788/j.sder.0032.
  3. Cotter, L. et al. (2023) 'Efectos Antimicrobianos de la Terapia de Luz Azul Contra Cutibacterium acnes: Dosificación Óptima e Impacto de Tratamientos Seriados', JSES International, 8(2), pp. 328–334. doi: 10.1016/j.jseint.2023.11.020.
  4. Wahl, S. et al. (2019) 'El Reloj Interno – La Luz Azul Marca el Ritmo Humano', Journal of Biophotonics, 12, e201900102. doi: 10.1002/jbio.201900102.
  5. Bao, W., Zhuang, J., Liu, F., Hu, J., Chen, X. y Jiang, Y. (2025) 'Fotobiomodulación con Luz Verde: Una Revisión Sistemática de Nuevos Enfoques para el Tratamiento de la Reparación Ósea', Photobiomodulation, Photomedicine, and Laser Surgery, 43(12), pp. 565–584. doi: 10.1177/25785478251381479.
  6. Wunsch, A. y Matuschka, K. (2014) 'Ensayo Controlado para Determinar la Eficacia del Tratamiento con Luz Roja e Infrarroja Cercana en la Satisfacción del Paciente, Reducción de Líneas Finas, Arrugas, Aspereza de la Piel y Aumento de la Densidad de Colágeno Intradérmico', Photomedicine and Laser Surgery, 32(2), pp. 93–100. doi: 10.1089/pho.2013.3616.
  7. Zhao, J., Tian, Y., Nie, J., Xu, J. y Liu, D. (2012) 'Luz Roja y la Calidad del Sueño y Rendimiento de Resistencia de Jugadoras de Baloncesto Chinas', Journal of Athletic Training, 47(6), pp. 673–678. doi: 10.4085/1062-6050-47.6.08.
  8. Sanchez-Cano, A., Luesma-Bartolomé, M.J., Solanas, N. y Orduna-Hospital, E. (2025) 'Efectos Comparativos de la Luz LED Roja y Azul en los Niveles de Melatonina Durante una Exposición de Tres Horas en Adultos Sanos', Life, 15(5), 715. doi: 10.3390/life15050715.
  9. de Oliveira, A.R. et al. (2017) 'Terapia de Fotobiomodulación Infrarroja Pre-Ejercicio (810 nm) en el Rendimiento Muscular y Recuperación Postejercicio en Humanos: ¿Cuál es la Potencia Óptima?', Photomedicine and Laser Surgery, 35(11), pp. 595–603. doi: 10.1089/pho.2017.4343.
  10. Vanin, A.A. et al. (2018) 'Terapia de Fotobiomodulación para la Mejora del Rendimiento Muscular y Reducción de la Fatiga Muscular Asociada al Ejercicio en Personas Sanas: Una Revisión Sistemática y Meta-Análisis', Lasers in Medical Science, 33(1), pp. 181–214. doi: 10.1007/s10103-017-2368-6.
  11. Tsou, Y.-A., Chang, N.-J. y Chang, W.-D. (2025) 'Efectos de la Terapia de Fotomodulación para el Dolor Muscular de Aparición Tardía: Una Revisión Sistemática y Meta-Análisis', Journal of Functional Morphology and Kinesiology, 10(3), 277. doi: 10.3390/jfmk10030277.
  12. Hamblin, M.R. (2018) 'Mecanismos y Señalización Redox Mitocondrial en Fotobiomodulación', Photochemistry and Photobiology, 94(2), pp. 199–212. doi: 10.1111/php.12864.
  13. Quirk, B.J. y Whelan, H.T. (2020) 'Qué Hay en el Corazón de la Fotobiomodulación: Luz, Citocromo C Oxidasa y Óxido Nítrico – Revisión de la Evidencia', Photobiomodulation, Photomedicine, and Laser Surgery, 38(9), pp. 527–530. doi: 10.1089/photob.2020.4905.
  14. Sang Hyun Park, MDa et al, Estudio clínico para evaluar la eficacia y seguridad de la máscara LED e IRED de uso doméstico para las patas de gallo Un estudio multicéntrico, aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo, Doi: 10.1097/MD.0000000000041596

Nota sobre el estado de los estudios: Algunos de los estudios mencionados se refieren al uso de la terapia láser. Dado que la energía de los fotones es idéntica a la misma longitud de onda, los grandes metaanálisis científicos también agrupan estudios de láser y LED. Por lo tanto, la eficacia fundamental está directamente relacionada con la longitud de onda respectiva.